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¿Practicar yoga es hacer un deporte?

En la actualidad solemos encontrar al yoga como una opción de actividad física más, pero también como un deporte sumergido entre las ofertas de que se muestran en una gran mayoría de gimnasios. Es cierto que al practicar yoga nuestro cuerpo físico comienza a alcanzar casi de inmediato beneficios, por lo que resulta un verdadero desperdicio quedarse solo con la idea distorsionada de lo que esta actividad realmente es y no contar con la experiencia profunda que nos puede brindar la práctica de yoga.

En oportunidades iniciamos nuestras practica de yoga como se tratara de un deporte donde existen niveles que debemos completar, o quizás medallas que ganar y exhibiciones que celebrar. Pero sin llegar a ser negativos, el yoga se trata de todo lo contrario. Tanto los niveles de desempeño físico, como las competencias y las demostraciones pueden convertirse en una motivación, o incentivo positivo que nos llena de energía, propósitos o metas que pueden comportarse como un escalón hacia el desarrollo de la personalidad, con la práctica de yoga suele ser distinto.

Ciertamente los deportes y también sus competencias tienen el propósito de alcanzar una función bastante positiva en nuestras vidas, beneficiando la salud con su práctica regular, y ello pueden confirmarlo quienes han practicado determinado deporte y han participado en diversos torneos, si pudieron encontrar el lado positivo, entonces pudieron disfrutar y experimentar la motivación, superación y experiencias constructivas para trasladarlas a su vida, es decir, tanto en su proceso de desarrollo individual, como en su relación con los demás.

Este tipo de actividades puede cubrir de forma sana algunas necesidades, en distintas etapas de nuestra vida, pero cuando estamos insertados dentro de una cultura que sólo se ha encargado de sobrevalorar la competencia y con ello el «éxito», resulta sencillo incurrir en la errada búsqueda infinita de resultados inmediatos. Tal impulso puede convertirse en ansiedad por siempre «ganar» y en base a ello se construye la seguridad o la autoestima, vista sólo desde los «logros», por lo que ningún deporte será suficiente y si se llega a practicar yoga, esta pasará a ser una verdadera fuente de frustración.

Los beneficios que nos ofrece la práctica de yoga son infinitos, pero si lo que buscamos es sólo mejorar la condición física y la capacidad aeróbica, entonces lo mejor es ir por otros métodos que resultan mucho más eficaces. Del mismo modo, si nuestro objetivo es el reconocimiento externo y con ello ser el centro de atención dentro de una exhibición, entonces inclinarnos por otras actividades o deportes, se convertirán en una alternativa mucho mejor.

Ciertamente es importante explorar y probar lo que cada uno de nosotros necesitamos a cada momento debido a que no existen recetas y tampoco soluciones mágicas. Del mismo modo, lo que le funciona a uno, no necesariamente le funciona a los demás o, ya no ser tan útil como antes. Nuestra evolución y desarrollo de la conciencia se trata de un movimiento continuo, por lo que si nos aferramos a algo, ello terminará por dañarnos, por más bueno que ello sea.